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General / mixed

El levantamiento que lo lastima es el común

29 CFR 1926.21(b)(2) · 4 min · Léala en inglés

The lift that hurts you is the ordinary one: the placard for this talk

Nadie se lastima la espalda haciendo algo heroico. Se la lastiman en el levantamiento número cien, diez para las cuatro.

Los puntos

  • La mayoría de las lesiones de espalda no vienen de un levantamiento heroico. Vienen del número cien, cansado, ya al final del día.
  • Pegue la carga al cuerpo antes de pararse. El mismo peso sostenido con los brazos estirados carga la columna varias veces más.
  • Gire con los pies. Torcerse con peso encima es lo que desgarra lo que no sana rápido.
  • Dos personas, un carrito o una ruta distinta valen más que tener razón sobre lo fuerte que usted es.
  • Diga en voz alta cuando algo pesa demasiado. A nadie lo han corrido por pedir una mano.

Por qué sale mal

Las lesiones de espalda son acumulativas. El disco que se vence un martes por la tarde ya ha sido cargado miles de veces, y el último levantamiento nada más fue el que lo terminó. Por eso el consejo es sobre cada levantamiento y no sobre los pesados, y por eso el cansancio importa tanto como el peso.

La distancia es lo que sorprende a la gente. Sostener una carga con los brazos estirados en lugar de pegada al pecho multiplica varias veces la fuerza sobre la parte baja de la columna, porque la espalda trabaja al final de una palanca larga. La misma caja, pegada al cuerpo, es una fracción de esa carga sobre el mismo disco.

Torcerse con peso encima es lo que desgarra en lugar de solo forzar. Primero los pies, después la carga. Se siente más lento y es la diferencia entre una espalda adolorida el viernes y una espalda que nunca vuelve a estar bien.

Preguntas para la cuadrilla

  1. ¿Qué es lo más pesado que alguno de nosotros va a levantar hoy, y necesita dos personas?
  2. ¿Hay un carrito, un diablito o una ruta distinta que no estamos usando porque es más lenta?
  3. ¿A quién aquí ya le reclama la espalda? ¿Qué se la empeora?

Para cerrar

Si algo pesa demasiado hoy, dígalo en voz alta. A nadie lo han corrido por pedir una mano.

Para tener la plática con su cuadrilla

1

Léala en voz alta. Cinco minutos, antes de que empiece el trabajo.

2

Haga las preguntas. La cuadrilla que habla es la que recuerda.

3

Que firmen en sus propios teléfonos, y el registro queda sellado.

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