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Rescate en tanques: el trípode se pone antes de que alguien entre

29 CFR 1910.146(k) · 7 min · Léala en inglés

Tank rescue: the tripod goes up before anyone goes in: the placard for this talk

El entrante se desploma contra la pared del tanque. El vigía lo puede ver por la boca de acceso, ocho pies abajo, y todo su instinto le dice que se meta y lo agarre.

Los puntos

  • Una alerta de NIOSH de 1986 encontró que más del 60 por ciento de las muertes en espacios confinados eran de personas que intentaban rescatar. El que baja por la boca de acceso tras un compañero sin aire casi siempre se vuelve el segundo cuerpo.
  • Cada entrante usa un arnés de pecho o de cuerpo completo con una línea de rescate, y el otro extremo se amarra a un dispositivo mecánico o a un punto fijo afuera, para que el rescate empiece en el segundo que se necesite. En una entrada vertical de más de 5 pies de profundidad, tiene que haber un dispositivo mecánico.
  • Arme el trípode o el pescante con malacate sobre la boca de acceso antes de entrar, enganche la línea y pruébela. Un sistema de rescate que sigue en el camión cuando alguien cae no es un sistema de rescate.
  • Llamar al 911 no es un plan de rescate por sí solo. Al servicio de rescate se le tiene que evaluar qué tan rápido puede llegar y si puede hacer este tipo de rescate, y el permiso dice quiénes son y cómo localizarlos.
  • El vigía llama al rescate en cuanto un entrante pueda necesitar ayuda, y empieza a darle al malacate desde afuera. El vigía no entra a menos que esté entrenado y equipado para rescate y que otro vigía lo haya relevado primero.

Por qué sale mal

El patrón en las muertes en espacios confinados es dolorosamente constante. Un trabajador entra a un tanque y se desploma. Un compañero lo ve, se mete a ayudar sin aire, y también se desploma. A veces sigue un tercero. NIOSH reportó en una alerta de 1986 que más del 60 por ciento de las muertes en espacios confinados fueron de personas que intentaban rescatar. El instinto de ir por un amigo es humano. En un tanque lleno de vapor de combustible o con poco oxígeno, hacerle caso sin aire y sin línea suma una segunda víctima.

La respuesta de la norma es planear el rescate antes de entrar y hacerlo posible desde afuera. Según la 1910.146(k)(3), cada entrante usa un arnés de pecho o de cuerpo completo con una línea de rescate, y el otro extremo va a un dispositivo mecánico o a un punto fijo afuera para que el rescate empiece en cuanto el rescatista sepa que hace falta. Tiene que haber un dispositivo mecánico para espacios verticales de más de 5 pies de profundidad, que es como es la boca de acceso de la mayoría de los tanques subterráneos.

Arme primero el sistema de rescate. Ponga el trípode o el pescante bien centrado sobre la boca de acceso en suelo firme, no en la orilla rajada de una losa ni en relleno suave de la fosa. Instale el malacate, enganche la línea al anillo D de la espalda del entrante, y pruebe el malacate y el freno antes de que alguien se meta. Sepa cómo se va a comportar la línea cuando el entrante avance de lado por dentro del tanque. Una línea que se atora en una mampara, un tubo de llenado o una escalera puede parar un rescate a la mitad.

Si el rescate depende de un servicio de afuera, el patrón tiene que evaluar qué tan rápido puede responder ese servicio y qué tan bien puede hacer un rescate en espacio con permiso, y darle acceso para practicar. Muchos departamentos de bomberos no están equipados para un rescate en un tanque de combustible. Llame antes, pregunte, y anote el número y el plan en el permiso. Si su propia cuadrilla es el equipo de rescate, está entrenada, equipada, y practica un rescate en espacio con permiso por lo menos una vez cada 12 meses.

El trabajo del vigía en una emergencia es llamar al rescate en cuanto un entrante pueda necesitar ayuda, sacar a todos los demás, y empezar el rescate desde afuera. La norma deja entrar a un vigía solo si el programa lo permite, si el vigía está entrenado y equipado para rescate, y si otro vigía ya tomó su lugar afuera. En la práctica eso significa un respirador con línea de aire, un arnés y una segunda persona en la línea. Sin eso, el vigía se queda afuera y le sigue dando al malacate.

Por lo menos un miembro del equipo o servicio de rescate tiene certificación vigente de primeros auxilios y RCP. Tenga lista la hoja de datos de seguridad del combustible para dársela a los de la ambulancia, porque la norma exige que llegue a la clínica u hospital que atiende al entrante. Practique un rescate con una persona de verdad en arnés en un tanque ya limpio. Cinco minutos de práctica le dicen más del plan que una hora de plática.

Preguntas para la cuadrilla

  1. ¿Dónde va el trípode o el pescante en esta boca de acceso, y quién probó el malacate hoy?
  2. ¿Quién es nuestro servicio de rescate para este tanque, cuánto se tarda en llegar, y quién lo verificó?
  3. Si el entrante deja de contestar, ¿qué hace el vigía primero, segundo y tercero?

Para cerrar

Hoy el trípode y el malacate están armados y probados sobre la boca de acceso, cada entrante está en una línea, y el vigía sabe a quién llamar para el rescate y se queda afuera.

Para tener la plática con su cuadrilla

1

Léala en voz alta. Cinco minutos, antes de que empiece el trabajo.

2

Haga las preguntas. La cuadrilla que habla es la que recuerda.

3

Que firmen en sus propios teléfonos, y el registro queda sellado.

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