Muros de mampostería: apuntalados hasta que estén amarrados

Un muro de bloque de 8 pulgadas de 12 pies de alto y 40 pies de largo pesa unas 25,000 libras. Hasta que esté apuntalado o amarrado a la estructura, el viento decide si se queda parado.
Los puntos
- Los muros de mampostería recién levantados se caen encima de las cuadrillas que los construyeron. El mortero verde casi no tiene resistencia a la flexión, así que un muro sin apuntalar y sin amarrar se va con la primera ráfaga fuerte, muchas veces en la noche o a la hora de comer, y a veces con alguien debajo.
- Una zona de acceso limitado se pone del lado sin andamio de cada muro antes de empezarlo: tan ancha como la altura del muro más 4 pies, y a todo lo largo del muro. Solo los albañiles que están levantando ese muro entran ahí.
- Todo muro de mampostería de más de 8 pies se apuntala contra el volteo y el derrumbe, y el apuntalamiento se queda hasta que la estructura permanente que sostiene el muro esté puesta.
- La zona se queda hasta que el muro esté soportado. El muro que la cuadrilla terminó el viernes y dejó ahí es un muro cerca del cual nadie trabaja el lunes hasta que esté apuntalado o amarrado.
- Apuntalar quiere decir puntales diseñados, con la separación que dice el plano, anclados a una zapata o a un muerto. Un par de 2x4 recargados contra el bloque no es apuntalamiento.
Por qué sale mal
Un muro de bloque hueco de 8 pulgadas pesa unas 55 libras por pie cuadrado, más donde va relleno de concreto. Un muro de 12 por 40 pies son unas 26,000 libras paradas sobre una base de 8 pulgadas. El viento sobre ese muro a 40 millas por hora son solo unas 2,000 libras, pero empuja arriba, y lo único que resiste es mortero al que le faltan días para tener resistencia. Por eso los muros frescos se caen con un viento que un edificio terminado ni notaría.
La zona es la altura del muro más 4 pies porque ahí es donde cae el muro si se va: el muro acostado más lo que se desparrama. Va del lado sin andamio porque el lado del andamio ya tiene a los albañiles y ellos conocen el muro. 29 CFR 1926.706 dice que la zona se establece antes de empezar el muro, corre a todo lo largo, y solo entran los empleados que están activamente construyendo el muro.
La misma norma dice que todo muro de mampostería de más de 8 pies se apuntala adecuadamente para evitar el volteo y el derrumbe, y que el apuntalamiento se queda hasta que los elementos permanentes de soporte de la estructura estén puestos. Amarrado quiere decir la losa de techo, la dala y las conexiones que se diseñaron para sostenerlo, no unas cuantas varillas metidas en una zapata.
Un plan de apuntalamiento da una velocidad de viento a la que la cuadrilla sale de la zona, muchas veces cerca de 35 millas por hora, y una separación y un anclaje para cada puntal. Los puntales son para la altura del muro tal como está ese día. Si el muro sube más rápido de lo que lo sigue el apuntalamiento, el plan no se está cumpliendo.
El muro que se cayó casi siempre es el que todos dejaron de tener en mente: terminado, sin apuntalar, y parado toda la noche en la orilla del lote donde la cuadrilla estaciona los camiones y el repartidor pasa caminando. Súmele la excavadora que le pega a la base en reversa, o la tarima de bloque recargada, y el muro ni necesita viento.
Lo que el mayordomo revisa cada mañana: que la zona esté encintada o cercada para que un repartidor la vea, que cada puntal esté en su anclaje y apretado, el pronóstico del día, y dónde va a comer la cuadrilla. Si la respuesta es a la sombra del muro, la respuesta cambia.
Preguntas para la cuadrilla
- ¿Dónde está la zona de acceso limitado en este muro hoy, y cómo está marcada para que un repartidor la vea?
- ¿A qué velocidad de viento dice nuestro plan de apuntalamiento que salimos de la zona, y cuál es el pronóstico de hoy?
- ¿Qué muros de este sitio ya están levantados pero todavía no están amarrados?
Para cerrar
Ningún muro de más de 8 pies se queda sin apuntalar esta noche, y hoy nadie más que los albañiles está del lado abierto de un muro.
Para tener la plática con su cuadrilla
1
Léala en voz alta. Cinco minutos, antes de que empiece el trabajo.
2
Haga las preguntas. La cuadrilla que habla es la que recuerda.
3
Que firmen en sus propios teléfonos, y el registro queda sellado.